El Octeto de Franz Schubert

El Octeto de Franz SCHUBERT

No surge todos los días la oportunidad de asistir a la interpretación en directo del OCTETO de Schubert.-

Puede que su duración (sobre 60 minutos), lo inusual de su formación (violin 1º, violín 2º, viola, violoncello, contrabajo, trompa, fagot y clarinete) que normalmente obliga a crear un grupo ex profeso de cámara y por supuesto la propia entidad de la partitura que requiere gran nivel en todos sus ejecutantes, estén entre los motivos por los que ésta excepcional obra no se suele prodigar por las programaciones estables de conciertos.-

Recientemente, en Granada, hemos tenido ésta opción dentro del ciclo Una hora de Cámaraorganizado por el Centro Cultural Manuel de Falla con la colaboración de la Orquesta Ciudad de Granada y pudimos presenciar una inolvidable versión a cargo de solitas de la O.C.G. .-

El grupo estuvo compuesto por los primeros atriles de la Orquesta que detallamos en la ficha,Breuninger es el concertino y algunos de ellos integran otros grupos como TAIMAgranada, camaleónica formación cuyo director artístico es el clarinetista José Luís Estellés también presente en el conjunto.-

Para quién no tenga fresca la obra, recordar que aunque compuesto en 1824, éste octeto emparenta con las serenatas y/o partitas del s. XVIII para conjuntos de cuerda y vientos.- Con seis movimientos, Schubert desarrolla variaciones de pegadizos temas populares, en continuados diálogos entre las dos familias de instrumentos, volcando más el protagonismo hacia los vientos con un tratamiento más aproximado a lo que empezaba a ser el “sonido romántico” mientras que las cuerdas, que patrocinan la base rítmica, nos evocan al período clásico.-

Refiriéndonos a la actuación, la sala habilitada completó su aforo aún siendo una mañana de Domingo.- Situación del contrabajo en el centro uniendo a las dos familias de instrumentos.- En los extremos, frente a frente, las dos columnas del ensemble, Breuninger y Estellés.-

Desde el comienzo notamos la altura del conjunto, muy empastado, con una elogiable tímbrica.-

Gran sabor romántico, un sonido pulcro, con unas cuerdas extraordinarias y unos vientos ocres (la obra lo requiere) al servicio del auténtico protagonista, el clarinete.-

J.L Estellés nunca deja de sorprendernos con los nuevos enfoques sonoros que extrae de su instrumento, ahí quedó para el recuerdo ese melancólico adagio que interpretó con gran primor en trance magistral.- Durante todo el concierto nos regaló un sonido muy brahmsiano que se acentuó en los momentos de mayor tensión de la obra.-

También tenemos que resaltar la espectacularidad del último movimiento que resumiendo todas las cualidades desarrolladas durante los anteriores, fue un ejemplo de brillantez desde los fortesacordes iniciales hasta el nacimiento y desarrollo de esa marcheta rítmica que inician las cuerdas y que luego todo el conjunto llevó hasta un colosal fin de obra.-

Al final, el respetable pudo manifestar su entusiasmo estallando en aplausos y bravos, la verdad que se esperó algún bis, los diferentes desarrollos de la obra lo hubieran permitido, y todos nosotros, por supuesto, agradecido.-

En cualquier caso, señores, no dejen de reunirse para hacer música de ésta calidad, estaremos con Vds. al otro lado, fijo.