Acerca de Dove of Peace – Homage to Picasso

Dove of Peace. Homage to Picasso. Chamber Concert Nr. 1 for Clarinet solo and Ensemble

-Carles Riera in memoriam-

“Una inmensa paloma blanca salpica con la cólera de su duelo la tierra”

Pablo Picasso (Paris, 31 de marzo 1952)

Conozco al compositor Benet Casablancas desde el año 1990. He interpretado diversas obras suyas, algunas de las cuales han sido estreno y y objeto de grabación discográfica. Al hilo del concierto monográfico que se celebra esta semana en l’Auditori de Barcelona he pensado que sería interesante publicar estos comentarios sobre la obra que interpretaré junto al Ensemble bcn216 y el director Francesc Prat. Me ilusiona la idea de que esta pieza esté dedicada a la memoria del excelente clarinetista, pedagogo y comunicador que fue Carles Riera, con el que tuve una amistosa relación durante bastantes años, así como volver a trabajar con bcn216, ensemble al que dirigí en los años 2008 y 2010.

“Dove of Peace. Homage to Picasso” fue escrita por Benet Casablancas (Sabadell, Barcelona, 1956-) durante los meses de septiembre 2009 a febrero 2010, respondiendo al encargo recibido de The Royal Liverpool Philharmonic Orchestra de una pieza concertante para clarinete y orquesta de cámara, para el solista de la RLPO Nicholas Cox y el Ensemble 10/10 que dirige Clark Rundell. Dicha propuesta, que Casablancas acogió con entusiasmo, nació a instancias del propio Cox, quien, a raíz de escuchar en directo por radio la UK Prémière de “Seven Scenes from Hamlet” desde el Barbican Hall, en interpretación de la BBC SO y Ray Fearon, dirigidos por Josep Pons, tuvo la idea de pedir una nueva pieza al compositor, en vistas a su estreno mundial en Liverpool. La coincidencia de la fecha del estreno con la celebración de una gran exposición Picasso en la Tate Liverpool llevó al autor a concebir su obra como un homenaje al admirado artista español y a la vertiente más comprometida de su legado, que tiene en la paloma de la paz uno de sus símbolos más universales. Los conflictos sociales, los límites más sombríos de la condición humana, la guerrra y la paz, son tratados por Picasso -como hicieran ya antes Goya y también Miró- con una elocuencia y desgarro poco comunes, que contrastan con la “joie de vivre” y la vertiente más lúdica que iluminan igualmente su portentosa y proteica personalidad creativa. El propio Picasso alude a ello en un bello texto:

“la lumbre del aceite de las farolas que de noche ilumina en el Madrid de la tarde de mayo los nobles rostros del pueblo fusilado por la extraña rapaz en el cuadro de Goya es la misma semilla horrenda plantada a manos llenas de proyectores en el pecho abierto de Grecia por gobiernos que exudan pavor y odio. Una inmensa paloma blanca salpica con la cólera de su duelo la tierra”

Pablo Picasso, Poemas en prosa (Barcelona: Plataforma Editorial, pág. 167: 2008)

Los claroscuros expresivos y marcados contrastes de tempi y carácter bañan asimismo la presente obra, manteniendo siempre -y como es habitual en el autor- un carácter eminentemente abstracto, exento de ànimo programático alguno. La parte solista apela a la maravillosa versatilidad del clarinete, cuyo timbre condiciona el de la propia instrumentación, preservando en todo momento – como apunta el subtítulo y pese a las exigencias virtuosísticas y amplitud sonora de ciertos pasajes- una dimensión genuinamente camerística. La obra obedece a una disposición general en cinco partes que se desarrollan sin solución de continuidad: 1. Introducción (Tranquillo e lontano – Con moto súb. – Calmando); 2. Con moto; 3. Lento; 4. Allegro; 5. Epilogo (Calmo assai. Estatico – Ampio e luminoso – Poco più mosso). El idílico clima pastoral del inicio pronto será truncado por los acentos oscuros del clarinete bajo y ráfagas agresivas en la orquesta, con su oblicua referencia a los desastres de la guerra, para evolucionar progresivamente hacia las secciones centrales de la obra, más luminosas y animadas, contrapesando el dramatismo de ciertos pasajes con la vivacidad scherzando y lirismo cantabile de otros, y cuyo desarrollo culminará en un poderoso clímax, sostenido por amplios y poderosos acordes de toda la orquesta. Le sigue el Epílogo, en un clima rarificado y extático, a modo de un “pasaje después de la batalla”, que poco a poco irá animándose: La vida, pese a todo, continúa, como perdura igualmente el sueño utópico. Será entonces cuando el oboe introduzca ecos de una tonada infantil (“in the mood of a children folksong”), retomada inmediatamente por el clarinete y cuya elaboración conducirá la pieza a su vibrante conclusión, a modo de catarsis, animada por el suave balanceo de sendas tríadas perfectas mayores de Do y Re en un clima suspensivo, que poco a poco irá desvaneciéndose hasta alcanzar el silencio.

Con la presente pieza, que Casablancas dedica al excelente solista Nicholas Cox, “con estima y admiración”, el autor incide de nuevo en una de sus pasiones, que deviene una constante a lo largo de toda su producción, como es el diálogo con otros lenguajes artísticos, la poesía y la literatura, y muy especialmente la pintura, cuyo eco podemos reconocer en piezas como “Alter Klang”, Impromptu for orchestra after Klee (2006) o “Four Darks in Red”, after Rothko, estrenada recientemente en New York (Composer Portrait at Miller Theatre, 2010). La obra de Shakespeare inspira asimismo “Seven Scenes from Hamlet” (1989), una de las obras más interpretadas del autor, o “The Dark Backward of Time” (after “The Tempest”, 2005), que ha sido dirigida en gira por España por el titular de la RLPO, el maestro Vasily Petrenko. La presente pieza es la primera incursion que tuvo el autor en el género concertante,